La aceptación es la clave del bienestar – Fundación Carlos Vallecilla Borrero

La aceptación es la clave del bienestar

11 julio, 2022

Una de las causas más frecuentes del sufrimiento del ser humano es desear que las cosas sean distintas a como son en realidad y eso nos pasa en muchas ocasiones, pues solemos ser inconformes.

Sin embargo, aceptar nuestras realidades tal y como son, es de vital importancia para poder seguir adelante y restablecer ese tan ansiado equilibrio.

La aceptación se entiende como la actitud realista ante la vida. Cuando aceptamos somos capaces de asumir las dificultades de todo lo que se nos presente, abiertos a recibir y a transitar nuevos caminos. Entendiendo que hay cosas que dependen de nosotros y otras que no.

Aceptar no es resignarse, por el contrario, es decidir con madurez y responsabilidad el camino que se decide tomar. Aceptar es dejar de preocuparnos y comenzar a ocuparnos, es acción.

Resignarse, se relaciona con el quedar atrapado por la situación, compadeciéndose de uno mismo y sintiéndose víctima de las circunstancias, asumiendo un rol pasivo, conformista y poco responsable.

La aceptación implica reconocer que aunque hay sucesos en la vida que no nos gustan, que no tienen solución o que no dependen de nosotros. Sólo cuando aceptamos lo que nos ocurre, somos capaces de empezar a cambiarlo y buscar otros caminos que nos permitan vivir como nos gustaría.

Aceptar no nos aleja de llegar a sentir dolor o malestar ante determinadas situaciones, pero si, el soltar y dejar que todo fluya, nos previene de convertir esos dolores en sufrimientos.

Aceptar lo que nos sucede contribuye a mantener un estado emocional más tranquilo y sosegado; y eso, sin duda, nos permite estar abiertos a otros puntos de vista, buscar posibles soluciones y, en definitiva, a tomar mejores decisiones.

En la vida, la adaptación a los cambios es constante, en ese proceso nos planteamos objetivos, deseos o metas que nos gustaría alcanzar; sin embargo, tenemos que tener claro que nos encontraremos obstáculos en el camino, y que superar algunos de ellos no depende solo de nosotros, mientras que otros sí estarán bajo nuestro control.

Esta diferenciación es importante para no caer en dos errores frecuentes: el primero sería el de no aprovechar al máximo nuestras posibilidades de conseguir lo que queremos; y el segundo, consistiría en malgastar nuestro tiempo, salud y energía en luchar contra algo que no depende de nosotros.

La actitud adecuada sería, dejar fluir y ocuparse de todo aquello que está en nuestras manos para garantizarnos el bienestar que merecemos.

Psicóloga: Licenciada Tania Cova.

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